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Ciclo de Música y Conciertos
Segundo Galarza 2023

Ciclo de Música
Segundo Galarza

Con este nombre, el Centro Laurak Bat quiere rendir homenaje a uno de sus socios muy queridos y a la vez ofrecer a toda la comunidad conciertos de música clásica, religiosa y tradicional.

A lo largo de 2022, algunos sábados a la tarde y domingos al mediodía,  hemos ofrecido un ciclo de conciertos  en el que hemos contado con la actuación de la Orquesta Amadeus y del coro Lagun Onak.

Juan Crisóstomo de Arriaga y Balzola

Su vida familiar

Bilbao (Vizcaya), 27. I. 1806 – París (Francia), 16. I. 1826. Músico.

Nació en Bilbao el 27 de enero de 1806, en la calle Somera 12, donde puede verse una placa que rememora el evento. Sus padres fueron Juan Simón de Arriaga y Urlézaga (Rigoitia 1766-Bilbao 1836) y María Rosa de Balzola y Garamendi (Guernica 1767-Bilbao 1818). Sus hermanos que alcanzaron la mayoría de edad fueron Simón Joaquín (1790-1850), Ramón Prudencio (1792-1853), Felipa Vinicio (1794-1847) y Luisa Florencia (1797-1829). Los oriundos del caserío Arriaga (arri=piedra, aga=artículo locativo singular, de donde arri-aga=el pedregal) en Rigoitia, aldea cercana a Guernica en la provincia de Vizcaya, usaban como gentilicio el nombre de dicho caserío. Juan Simón y su familia se trasladaron a vivir a Bilbao en 1804, cuando era una pequeña ciudad de unos 11.000 habitantes. Una miniatura del pintor ruso Iván Chouklin (1879-1958) realizada a principios del siglo veinte, pretende darnos un retrato de su imagen.

 

Su formación musical

Los primeros pasos en su formación musical pudieron estar a cargo de su padre Juan Simón, que había sido organista y de su hermano Ramón Prudencio, que tocaba el violín y la guitarra. Por tradición familiar se sabe que pronto fue alumno de Fausto Sanz, tenor y violinista de la Iglesia de Santiago y que vivía en la buhardilla del inmueble de la calle Somera donde habitaban los Arriaga. José Sobejano, natural de Cintruénigo (Navarra), se había afincado en Bilbao en 1815 como organista de la Iglesia de Santiago, cuyo cargo ejerció hasta 1820 que se trasladó a León, y que, dada la relación epistolar que mantuvo con Juan Simón sobre la formación del joven músico, pudo haber sido su profesor. Su consejo de que Juan Crisóstomo dedicase mayor atención al pianoforte como instrumento de trabajo, pudo ser el origen de obras como la Romanza y los Tres Estudios.

Dadas las escasas noticias existentes de la breve vida de Juan Crisóstomo, la mejor guía que puede seguirse nos la proporciona su propia obra. En primer lugar, se le atribuye un precioso dibujo —fechado el 20 de noviembre de 1817— a pluma, de un gran salón en donde se está celebrando un concierto y en el que figuran nueve músicos, entre ellos el propio Juan Crisóstomo tocando el violín y también su hermano Ramón Prudencio, tocando la guitarra. Está dedicado a Luisa de Torres y Urquijo, la intérprete del instrumento de tecla que aparece en el centro del dibujo, a la sazón una joven de quince años. Esa misma joven es a la que dedicó Juan Crisóstomo su primera obra musical que se conserva, un trío de violines conocido como Nada y mucho, fechado ese mismo año. Las personas asistentes al concierto están sentadas a lo largo de las paredes de la sala, las mujeres separadas de los hombres.

Su producción musical

La Sinfonía, opus 1, de 1818 fue publicada por la Comisión Arriaga II en 1928 en un arreglo de José de Arriaga e Ygartua (1872-1957), biznieto de Ramón Prudencio y por lo tanto sobrino biznieto de Juan Crisóstomo, para un conjunto de nueve instrumentos. El año siguiente, 1819, están catalogadas algunas obras de música incidental, compuesta quizá a petición de su padre a propósito de los acontecimientos políticos. Se trata de una Marcha militar para banda, y dos Himnos patrióticos. Durante los años 1819 y 1820 Juan Crisóstomo dedicó sus esfuerzos a la composición de una ópera, sobre un libreto de Luciano Francisco Comella, titulada Los Esclavos Felices, que Juan Crisóstomo subtituló como Ópera semiseria en dos actos y cinco cuadros. Sólo han llegado hasta nosotros, de los más de treinta números del libreto, la Marcha mora, la Cavatina de Elvira y el Dúo de Alfonso y Elvira. En el Liberal Guipuzcoano de 14 de mayo de 1821 se reproduce una nota de Península del día anterior con un comentario sobre la actividad musical de Juan Crisóstomo donde se dice que había compuesto ‘cuartetos’, ‘oberturas’ y una ‘ópera semiseria’. Se alaba la calidad musical de la ópera y se cita como referente la opinión de Manuel García (1775–1832), célebre cantante sevillano residente en París, en la carta que había escrito a Juan Simón en 1820. Más tarde, Juan Crisóstomo compuso un aria para tenor y orquesta, Aria de Beltrán, que por su carácter, bien pudiera responder a la sugerencia de García de añadir algunos números bufos para su interpretación en los teatros parisinos. La última referencia a la partitura de la ópera, hoy día perdida, la proporciona Fétis cuando tras su lectura dice :“où se trouvaient des idées charmantes et toutes originales”.

En 1820 está fechado un Tema variado en cuarteto opus 17, cuyo autógrafo junto con el de la Marcha militar citada más arriba, fue donado por José de Arriaga a la Biblioteca del Teatro Real de Madrid en 1925 y que hoy día se custodian en el Museo del Teatro en Almagro (Ciudad Real). El motete sobre la secuencia Stabat Mater Dolorosa de Jacopone da Todi puede ser catalogada en esta época ya que es anterior a julio de 1821, como se desprende de la correspondencia de su padre. También nos ha llegado la Obertura opus 20 para orquesta, que todavía permanece inédita. Y finalmente, en esta etapa bilbaina de Juan Crisóstomo, todavía compuso unas variaciones para violín y bajo ad libitum sobre el tema conocido como la Húngara o como le llamó Francisco María Vaccari, director musical de la Cámara Real, ‘Thema de la Tirolesa’. Y Juan Crisóstomo, un muchacho con quince años, emprende el viaje a París el 26 de septiembre de 1821 en busca de los conocimientos musicales que ya en su Bilbao natal, nadie podía proporcionarle. En su equipaje iban algunas partituras como tarjeta de presentación y otras que necesitaban ser revisadas. La ilusión y buenos deseos de toda su familia acompañaron a este joven al que no volverían a ver nunca más. Juan Simón era propietario para entonces de dos buques, según consta en la Historia del Consulado de Bilbao, el San Simón y Ánimas (1809) y el San Juan Bautista (1810). La hipótesis de que el viaje se iniciase en alguno de ellos en los muelles del Arenal o sus cercanías hacia algún puerto francés, parece natural.

Afincado en París, obtiene la carta de residencia el 13 de octubre de 1821. Su padre le consignaba cada dos meses, según consta en un Libro de Caja de su negocio, 300 francos para sus gastos de manutención, matrículas, etcétera. Que la asignación de los 150 francos mensuales de Juan Crisóstomo era adecuada lo demuestra que Héctor Berlioz (1803-1869), afincado en París en la misma época, recibía de su padre 120 francos mensuales, según consta en sus memorias. Ingresó en la École Royale de Musique et Déclamation, (así se llamó el Conservatorio en el periodo de la Restauración, 1815-1830) el 8 de octubre de 1821, inscribiéndose en las clases de Armonía y Contrapunto del profesor François Joseph Fétis (1784-1871). También consta su inscripción en las clases de Violín del Profesor Pierre Baillot (1771-1842), que primero le hizo asistir a las clases del Profesor repetiteur Guerín. No tardaron en apreciarse sus avances en todas las disciplinas y cuando en el verano de 1823 se celebró el concurso de Contrapunto y Fuga el primer premio fue declarado desierto, quedando candidatos para el segundo Seuriot y Arriaga. Como Seuriot ya lo había obtenido en 1821 y sólo podía optar al primer premio fue eliminado y se le adjudicó a Arriaga. El premio material fue un conjunto de partituras: Las Bodas de Fígaro y Don Juan de Wolfgang Amadeus Mozart, La Creación de Joseph Haydn y por deferencia del Presidente del tribunal y Director de la École Royale, Luigi Cherubini (1760-1842), su Misa a tres voces. Ese mismo año, en 1823, Juan Crisóstomo fue nombrado Profesor répétiteur de la clase de Contrapunto y Fuga de F.-J. Fétis.

La primera obra de esta nueva etapa de su vida fue el arreglo para cuarteto de cuerda de las variaciones sobre la Húngara, a sugerencia de Francisco María Vaccari, para poder interpretarlas en la Cámara Real, ya que según hizo saber “el Rey no gusta de tañidos a solo”. Está fechada el 16 de febrero de 1822 y Juan Crisóstomo le adjudicó el opus 23, sistema de numeración de las obras que no volvió a utilizar. A continuación encontramos un aria para tenor y orquesta, Aria de Beltrán, incompleta, ya citada. También en este primer año de su estancia en París pudo haber compuesto una Romanza para pianoforte publicada por José Sobejano en su tratado El Adam Español en 1826 y los Tres Estudios para pianoforte, editados por Luís Dotésio en 1890. Aunque difícil de fechar, pudiera ser de esa misma época, hacia 1820, una obra religiosa, el motete O salutaris hostia, sobre texto atribuido a Tomás de Aquino, para dos tenores y bajo con acompañamiento de cuarteto de cuerda y contrabajo. Su obra siguiente, los Tres Cuartetos dedicados a su padre, fueron compuestos hacia 1823 y editados por Juan Crisóstomo. La edición sólo contiene las partichelas, quizá para ahorrar gastos, y no aparece la fecha por ninguna parte. Gracias a la referencia de Fétis en su nota biográfica sobre Juan Crisóstomo en su conocida enciclopedia musical, sabemos “qui parut à Paris en 1824”. La segunda edición la imprimió en Bilbao en 1888 la Comisión Arriaga I y, por falta de recursos económicos, otra vez, sólo se imprimieron las partichelas. En 1935 José de Arriaga expresó su deseo de imprimir la partitura de los tres cuartetos, pero los acontecimientos posteriores lo impidieron. El hecho de que nunca se haya publicado la partitura conjunta de los Tres Cuartetos, hasta hace poco, ha impedido en gran medida su estudio y difusión. Interesantes estudios musicológicos de los cuartetos han sido realizados por M. W. Edson (1980), S. K. Hoke (1983) y J. A. Gómez (1995) en las respectivas tesis doctorales. La Obertura pastoral es la obra que ha contribuido más a la universalización de su autor, tanto por sus propios méritos, como porque desde el primer momento se le adjudicó su posible origen como obertura de la ópera Los esclavos felices, cosa que no ha sido posible demostrar documentalmente, como apuntó el profesor J. A. Gómez en el Simposio sobre la obra de Arriaga celebrado en Berlín el 6 de mayo de 2006. Según denuncia su magnífica factura, la Sinfonía para gran orquesta pudo haber sido compuesta hacia 1824. Como en el caso de la Obertura pastoral, sólo se encontraron las partichelas utilizadas en algún concierto y quizá por eso la partitura de ambas no fue editada hasta 1950, en Bilbao. Los Tres Cuartetos (c. 1823), la Obertura pastoral (c. 1824) y la Sinfonía (c. 1824), son el conjunto de obras más interpretadas del joven compositor. Juan Crisóstomo debió de llegar a alcanzar cierta fama en París, ya que un autógrafo suyo, tras el final del de F. J. Fétis, ha sido hallado en el cuaderno del aficionado y coleccionista de autógrafos Monsieur d’Henneville. La dedicatoria dice así: Canon perpétuel à la quinte et à l’octave inferieure. Composé pour l’Album de Monsieur d’Henneville par J. C. de Arriaga. Se trata de trece compases a cuatro voces y ni siquiera se sabe si está completo o continuaba en la página siguiente. Este autógrafo se custodia en la colección de Rudolf Nydahl, en el museo por él fundado, Stiftelsen Musikkulturens Främjande en Estocolmo (B. Kenyon de Pascual, Nasarre, 1993).

 

Su última etapa

Por su mayor madurez en el contenido quizá se pueda considerarse como su última obra la cantata Agar dans le désert. Una secuencia posible es la siguiente: Médée. Para soprano y orquesta. Escena lírico dramática, texto de F.-B. Hoffman; Ma tante Aurore. Para tenor, bajo y orquesta. Escena lírico jocosa, texto de C. de Lonchamps; Œdipe à Colone. Para tenor y orquesta. Escena lírico dramática, texto de N.-F. Guillard; Herminie. Para soprano y orquesta. Cantata lírico dramática, texto de J.-A. Vinaty; Agar dans le désert. Para soprano, voz blanca y orquesta. Cantata lírico dramática, texto de Victor-Joseph Étienne, dit de Jouy.

Juan Crisóstomo murió el 16 de enero de 1826 en París, en la rue Saint Honoré 314, según consta en la Direction des Services d’Archives de la Prefectura de París. El entierro tuvo lugar al día siguiente, 17 de enero, según los registros de la iglesia de Saint Roch y del Cementerio del Norte (Montmartre). Fue enterrado en una fosa común. Todas sus pertenencias fueron metidas en un par de baúles y enviadas a Bilbao. A casi dos siglos de distancia y sin datos que nos permitan conocer las circunstancias, causa verdadero estupor el desinterés de su familia por ese joven que en París luchaba con una terrible enfermedad y cuyo desarrollo hubiese permitido adoptar alguna medida para aliviar su soledad y en último caso, proporcionarle, al menos, un entierro digno. Desde marzo de 1977 puede verse una placa sobre el dintel del portón de la rue Saint Honoré 314, donde se recuerda el luctuoso suceso, gracias a los desvelos de Ramón Rodamiláns y los miembros de la Embajada Española en aquel momento.

 

Fuente: https://conservatoriobilbao.hezkuntza.net/es/biografia-j.c.arriaga

HOMENAJE A ARRIAGA

En 2022 comenzó a gestarse el proyecto del concierto-homenaje al músico vasco Juan Crisóstomo de Arriaga, un brillante compositor que, en sus muy pocos años de vida (1806-1826), nos legó obras maravillosas que llevaron a los críticos musicales y entendedores de la música clásica a compararlo con Mozart o Rossini.

El maestro Ricardo Sciammarella, reconocido director musical, ha emprendido la tarea de realizar este homenaje en Buenos Aires con el auspicio y el trabajo conjunto del Ayuntamiento de Bilbao, el Gobierno Vasco, el Centro Laurak Bat, el Ensamble Concentus y la Fundación Beethoven.

El ensamble Concentus, bajo la dirección de Sciammarella ensayó la primera semana de noviembre en el salón Basaldúa del Centro Laurak Bat. El último ensayo (jueves 9) se realizó a puertas abiertas y con público. 

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La presentación musical se realizó el viernes 10 en el Salón Dorado del Teatro Colón. A sala llena se ejecutaron las obras que conformaban el repertorio del concierto. Muchos socios, amigos y autoridades del Laurak Bat participaron del evento musical.

El sábado 11 se realizó la grabación oficial del concierto en la iglesia parroquial de San Ignacio de Loyola de la ciudad de Buenos Aires.

Estamos orgullosos y muy contentos por haber sido parte de este homenaje tan merecido y de tanto prestigio musical.

Imágenes del exterior y sala principal del teatro Arriaga de Bilbao

Conservatorio Juan Crisóstomo Arriaga, Bilbao

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